Parece que hay días donde la mala racha no da tregua. Un conductor de patinete terminó bajo cuidado médico tras caer en una verdadera trampa en las carreteras de Old Marston: un hundimiento gigante en el asfalto que el agua de la lluvia se encargó de camuflar perfectamente. Sin sospechar lo que había bajo el charco justo frente al pub The Red Lion, el hombre golpeó el desperfecto y perdió el equilibrio, impactando fuertemente contra el suelo. Los empleados del local y varios transeúntes tuvieron que dejar lo que estaban haciendo para auxiliarlo mientras llegaba la asistencia.
El fuerte golpe le dejó marcas en el rostro y el cuerpo que requirieron intervención especializada para cerrar las heridas. Lo que más indignación ha causado entre los vecinos de la zona no es solo el incidente, sino la «casualidad» de las autoridades: tenían planeado intervenir la vía, pero la cuadrilla de reparación solo apareció justo después de que el hombre sufriera la aparatosa caída. Una muestra clara de que el mantenimiento llega cuando ya el ciudadano ha pagado las consecuencias del descuido.
Mientras el afectado se recupera de los múltiples golpes en su casa, los residentes de Old Marston se preguntan cuántos incidentes más se necesitan para que las calles reciban atención a tiempo. La comunidad está cansada de que las vías frente a sus negocios parezcan zonas de riesgo cada vez que cae un aguacero. Al final, entre el mal estado de la calle y el clima, quedó demostrado que cuando la suerte no acompaña, hasta un simple charco puede arruinarle el día a cualquiera.
