La campaña presidencial de Abelardo De La Espriella lanzó un mensaje contundente: no acepta, no busca y no quiere el respaldo del senador Didier Lobo. Con esta declaración, el movimiento reafirma que no hace acuerdos oscuros ni alianzas con los politiqueros tradicionales, marcando distancia de las viejas prácticas que han dominado la política colombiana.
De la Espriella insistió en que las maquinarias tradicionales no tienen espacio en su movimiento, al que denomina “La Manada”. Según el candidato, su único pacto es con “Los Nunca”, con el pueblo colombiano y con la defensa de la democracia. “¡A La Manada no se le compran los principios!”, enfatizó, reforzando la idea de que su campaña se sostiene en valores y no en negociaciones clientelistas.
El rechazo a Didier Lobo se interpreta como una muestra de firmeza y compromiso ético de De la Espriella frente a la corrupción. En un escenario político marcado por la desconfianza ciudadana hacia las viejas estructuras, la decisión fortalece su imagen de candidato que no se doblega ante las maquinarias. Con este gesto, el aspirante busca consolidar la confianza de los votantes y reafirmar que su proyecto presidencial está cimentado en principios, transparencia y en la defensa de la democracia.
