La homilía del padre Gabriel Vargas en Valle de San José, Santander, se convirtió en el epicentro de una fuerte polémica nacional. Durante la eucaristía del domingo 19 de abril, el sacerdote lanzó duras críticas contra los políticos de derecha, acusándolos de corrupción, compra de votos y de ser responsables del deterioro del sistema de salud en Colombia. Sus palabras, difundidas en video por el medio El Regional, rápidamente encendieron el debate público.
El momento más controversial llegó cuando se refirió a la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, cuestionando la designación de Juan Daniel Oviedo, quien ha hablado abiertamente de su orientación sexual. “¿Cómo es posible que una candidata vaya a nombrar a un homosexual de vicepresidente?”, expresó el cura, aclarando que hablaba desde un “punto de vista moral” y no discriminatorio, aunque sus declaraciones fueron interpretadas por muchos como un ataque directo a la diversidad y la inclusión en la política.
Las palabras del sacerdote han generado reacciones encontradas en medio de una campaña marcada por la polarización. Mientras algunos sectores rechazan lo que consideran un discurso discriminatorio impropio de un líder religioso, otros defienden su derecho a opinar sobre la moral en la política. Lo cierto es que el episodio refleja la tensión creciente entre religión, política y diversidad en un país donde cada declaración puede convertirse en un detonante electoral.
