La Tricolor encendió las alarmas tras dos derrotas consecutivas. El primer golpe llegó en Orlando, donde Croacia se impuso 2-1 con un juego sólido y dejó en evidencia las falencias defensivas del equipo de Néstor Lorenzo. Apenas tres días después, en Landover, Maryland, Francia, con un plantel alterno, superó con claridad a Colombia 3-1, mostrando la diferencia de jerarquía y dejando a la Selección con más dudas que certezas.
El debate se centra ahora en el rendimiento del equipo y en las decisiones del cuerpo técnico. Aunque figuras como Luis Díaz y James Rodríguez aportan talento, la desconexión en el mediocampo y la fragilidad defensiva han sido señaladas por analistas y aficionados. Lorenzo, por su parte, reconoció la calidad de los rivales, pero evitó profundizar en los errores, lo que ha generado polémica entre la hinchada.
Con el Mundial 2026 a la vuelta de la esquina, la preocupación es evidente: ¿se trata de simples tropiezos en la preparación o de síntomas de un problema más profundo? Lo cierto es que la Selección tiene poco más de dos meses para corregir el rumbo y recuperar confianza antes de su debut contra Uzbekistán en el Estadio Azteca. La presión crece y la pregunta sigue en el aire: ¿qué está pasando con la Selección Colombia?
