Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar de gran escala contra Irán, con explosiones reportadas en Teherán y otras ciudades clave. El presidente Donald Trump anunció que la operación, bautizada como “Furia Épica”, busca “acabar con el régimen iraní” y neutralizar lo que calificó como amenazas nucleares inminentes. Las imágenes de humo y destrucción en la capital iraní reflejan la magnitud del ataque y la tensión que se extiende por todo Medio Oriente.
La respuesta iraní no tardó en llegar: misiles balísticos fueron disparados contra territorio israelí y contra bases estadounidenses en Baréin, Catar y Emiratos Árabes Unidos. Esta rápida contraofensiva confirma que el conflicto ha entrado en una fase de escalada directa, con riesgo de que se convierta en una guerra regional abierta. Las autoridades locales reportan fuertes detonaciones y daños en infraestructura, mientras la población busca refugio ante la incertidumbre.
La comunidad internacional observa con alarma el desarrollo de los acontecimientos. Organismos multilaterales y gobiernos de distintas regiones han llamado a la contención, advirtiendo sobre las consecuencias humanitarias y económicas de una confrontación prolongada. El futuro inmediato de Medio Oriente se encuentra en un punto crítico, marcado por la posibilidad de que este choque militar redefina el equilibrio geopolítico global.
