El excandidato presidencial Sergio Fajardo vuelve a estar en el centro del debate político. Hace unos meses, a través de un video en sus redes sociales, aseguró tajantemente que “jamás haría alianzas” con el senador Iván Cepeda, marcando distancia de su estilo político y criticando lo que llamó “incendiarios, gritos y resentimientos”. En ese momento, Fajardo defendía una visión de país basada en el diálogo y la moderación.
Sin embargo, a 19 días de la segunda vuelta presidencial, el panorama ha cambiado. Con Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda como protagonistas de la contienda, Fajardo ha dejado claro que no apoyará “para nada” al candidato conocido como “El Tigre”. Esta postura abre la puerta a un giro inesperado: un eventual respaldo a Cepeda, pese a sus declaraciones pasadas.
El aparente viraje de Fajardo ha generado controversia en distintos sectores políticos y en la opinión pública. Para algunos, se trata de una contradicción que pone en duda su coherencia; para otros, es una decisión pragmática frente a la disyuntiva electoral. Lo cierto es que sus palabras reavivan el debate sobre las alianzas y apoyos en la recta final de la campaña presidencial.
