Hay momentos que parecen sacados de una película, y este es uno de ellos. Un tierno perrito disfrutaba de una relajada siesta sobre la pancita de su dueña embarazada, sin imaginar que estaba a punto de recibir un «saludo» muy especial. La cámara captó el instante preciso en el que el bebé lanza una patadita y el peludo siente el movimiento por primera vez.
Su reacción no tiene precio: en un segundo, sus orejitas se ponen en alerta, abre los ojos y se queda completamente congelado, tratando de entender qué fue eso que se movió bajo su cabecita. Es una mezcla de asombro y pura curiosidad que demuestra que el vínculo entre las mascotas y los nuevos integrantes de la familia empieza mucho antes de nacer.
Este video nos recuerda que los animales tienen una sensibilidad única y que ya están listos para ser los mejores guardianes y amigos de los más pequeños.
