El Gobierno encendió las alarmas por la situación del sistema eléctrico colombiano y anunció que llevará al Congreso un proyecto de ley con mensaje de urgencia para conseguir $1,2 billones. El objetivo, según explicó el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, es fortalecer el sistema y evitar que el país llegue a una situación crítica que pueda poner en riesgo el suministro de energía. “No vamos a dejar que el país se apague”, afirmó el funcionario al defender la necesidad de tramitar los recursos con carácter prioritario.
La preocupación no aparece de la nada. El sector eléctrico viene enfrentando dificultades financieras y acumulación de obligaciones que han generado advertencias sobre posibles afectaciones al servicio. En el caso de Air-e, por ejemplo, las deudas con generadoras llegaron a superar los $2 billones, con más de $1,2 billones correspondientes a obligaciones con generadores térmicos, una situación que ha sido señalada como un riesgo para la cadena de suministro.
Ahora la apuesta del Gobierno es conseguir rápidamente los recursos para evitar que las dificultades del sistema terminen convirtiéndose en un problema mayor para los colombianos. Aunque el anuncio no significa que actualmente exista un apagón nacional programado o inevitable, sí revela la preocupación oficial por garantizar la estabilidad eléctrica. El proyecto deberá avanzar en el Congreso y, mientras se define su trámite, queda una pregunta sobre la mesa: ¿está Colombia ante una simple alerta preventiva o frente a una crisis energética que podría agravarse si no llegan los recursos?
