Juliana Guerrero volvió a estar en el centro de la polémica luego de reconocer ante la justicia que incurrió en fraude procesal al presentar documentos académicos con los que buscaba mantener la posibilidad de llegar al cargo de viceministra de Juventudes. Durante una audiencia realizada este miércoles, la exfuncionaria aceptó su responsabilidad y ofreció disculpas públicas al país, a su familia, a quienes confiaron en ella y a la comunidad educativa de la Fundación Universitaria San José. “Me equivoqué y estoy sinceramente arrepentida”, manifestó durante su intervención.
El reconocimiento se produjo como parte de un preacuerdo alcanzado con la Fiscalía, en el que Guerrero aceptó su responsabilidad por el delito de fraude procesal relacionado con los títulos académicos que presentó. Según lo expuesto en la audiencia, ella misma admitió que actualizó su hoja de vida en el SIGEP y presentó los documentos ante el Ministerio de la Igualdad con el propósito de quedar con la posibilidad de aspirar al cargo. El acuerdo contempla una pena de tres años, una multa equivalente a 100 salarios mínimos y una inhabilidad para ejercer cargos públicos durante dos años y medio, aunque el acuerdo aún debe ser revisado por un juez.
En su mensaje, Guerrero aseguró que sus disculpas no pretenden borrar su responsabilidad y afirmó que asume las consecuencias de sus decisiones. El caso, que durante meses generó cuestionamientos por los títulos que presentó y por su aspiración a ocupar un alto cargo dentro del Gobierno, da ahora un giro definitivo con su aceptación ante la justicia. La confesión vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los controles para verificar las hojas de vida de quienes aspiran a ocupar cargos públicos y sobre el peso de las credenciales académicas en el acceso a la administración estatal.
