Hay dolores que no se ven. Hay personas que sonríen mientras por dentro están librando una batalla que nadie conoce.
A veces solo necesitamos que alguien nos escuche, nos acompañe y nos recuerde que pedir ayuda también es un acto de valentía.
Si sientes que algo no está bien, habla. Y si conoces a alguien que atraviesa un momento difícil, acércate, escucha y pregúntale cómo está.
No siempre podemos saber cuánto pesa el dolor de otra persona, pero sí podemos ayudar a que no tenga que cargarlo sola.
Esta semana, hagamos de nuestra salud mental una prioridad.
Te esperamos en nuestros Consultorios Violeta.
