Las palabras del presidente Gustavo Petro, recordadas de una intervención previa a su llegada al poder, volvieron a encender la polémica ideológica en Colombia y América Latina. En aquella ocasión, Petro afirmó que “cuando los pobres dejan de ser pobres y tienen, entonces se vuelven de derecha”, frase que para sus críticos refleja una visión desconfiada del ascenso social y de la propiedad privada.
El mandatario también cuestionó el modelo de consumo ligado al crecimiento económico, señalando que quienes logran mejorar su situación “se compran un carro, y ahí se acaba la humanidad”. Con ello insistió en que el futuro no debe medirse en capacidad adquisitiva, sino en tiempo libre y en la reducción de la “cultura del tener”. Estas declaraciones fueron interpretadas por sectores políticos y económicos como un rechazo a la prosperidad individual y a la consolidación de las clases medias.
La controversia reavivó un debate recurrente contra la izquierda latinoamericana: querer tanto a los pobres que termina multiplicándolos. Mientras millones de ciudadanos aspiran a vivienda, vehículo y patrimonio como conquistas sociales, el discurso presidencial parece presentar esas metas como un problema. Para sus detractores, se trata de un mensaje que desconfía del progreso material y que alimenta la idea de mantener amplios sectores dependientes del Estado.
