La vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, volvió a generar debate en el escenario político nacional tras afirmar públicamente que recibió ofrecimientos para participar en actos de corrupción, pero que los rechazó. Durante una intervención realizada en mayo de 2026, Márquez expresó: “Me invitaron a robar, pero dije no… Soy una mujer honrada, a mí me ofrecieron robar y no acepté, no hago parte de los corruptos”. Sus palabras fueron recogidas por medios nacionales y rápidamente se viralizaron en redes sociales.
Aunque la funcionaria no precisó quiénes habrían hecho esos presuntos ofrecimientos ni el contexto en el que ocurrieron, la declaración ha sido interpretada como una denuncia indirecta sobre posibles prácticas irregulares dentro de algunas estructuras del Estado. Este vacío de detalles ha generado tanto críticas como respaldos: algunos sectores exigen mayor claridad, mientras otros valoran su postura ética frente a la corrupción.
El pronunciamiento de Márquez reabre el debate sobre transparencia y responsabilidades institucionales en Colombia, en un momento marcado por cuestionamientos sobre el manejo de recursos públicos. La vicepresidenta ha insistido en que no hace parte de los corruptos y que su compromiso es con la honradez, aunque la falta de nombres o pruebas concretas mantiene el tema en el terreno de la presunción y la discusión política más que en el judicial.
