El regreso del presidente Gustavo Petro a Ciénaga de Oro, Córdoba, estuvo marcado por un ambiente festivo y simbólico: música, baile de porro y sombrero vueltiao, pero también por mensajes de gratitud y lealtad hacia su tierra natal. En el acto, se destacó la entrega de obras y proyectos del SENA “Aureliano Buendía”, con la promesa de acercar tecnología y oportunidades a campesinos y jóvenes del departamento.
El gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta, aprovechó la ocasión para agradecer las obras entregadas y reconocer la importancia de la educación en la transformación social. Sin embargo, también lanzó un reclamo: hubiese querido contar con el mismo nivel de presencia presidencial en los demás 29 municipios del departamento, lo que habría permitido una planeación articulada y una inversión más equitativa. Su mensaje fue claro: los problemas del pueblo no tienen colores ni ideologías, solo requieren voluntad política para solucionarlos.
Zuleta resaltó además el legado educativo de su abuelo Elías Bechara Zaimún, fundador de la Universidad de Córdoba y del Sinú, como ejemplo de revolución desde el conocimiento. Entre fiesta y discursos, quedó patente que la población espera que las obras y beneficios anunciados se traduzcan en oportunidades reales para todos los cordobeses, más allá de Ciénaga de Oro.
