La segunda vuelta presidencial no solo definirá al próximo mandatario, sino también a la mujer que asumirá el rol simbólico de primera dama. En el caso de Iván Cepeda, lo acompaña Pilar Rueda, antropóloga con una sólida trayectoria en temas de paz y derechos humanos, quien ha mantenido un perfil discreto pero influyente en los procesos de justicia transicional. Su experiencia en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y en organismos internacionales la posiciona como una figura técnica y comprometida con la reconciliación.
Del otro lado está Ana Lucía Pineda, esposa de Abelardo De La Espriella, administradora de empresas y cofundadora de la firma De La Espriella Lawyers. Con un rol mucho más visible, Pineda ha sido protagonista en la campaña de su pareja, aportando en la organización y estrategia política. Su perfil empresarial y político contrasta con el carácter reservado de Rueda, mostrando dos estilos distintos de acompañamiento en la vida pública.
En Colombia, el rol de primera dama no está definido en la estructura del Gobierno, lo que deja a cada mujer la posibilidad de escoger los temas que quiere impulsar. Mientras Pilar Rueda podría enfocarse en asuntos de paz y derechos humanos, Ana Lucía Pineda tendría la oportunidad de proyectar su experiencia empresarial y política. La elección presidencial, por tanto, marcará también cuál de estos perfiles será el que acompañe desde la Casa de Nariño el rumbo del país.
