La actriz Norida Rodríguez volvió a encender las redes sociales con una confesión explosiva: aseguró que el rechazo que siente hacia la camiseta de la Selección Colombia “no tiene nombre” y que verla le produce náuseas. Pero no se quedó ahí. Con ironía, afirmó que si quieren que se vaya del país tendrán que pagarle tiquetes, gestionar su mudanza y ubicarla en un lugar igual o mejor al que vive actualmente, incluso insinuando que Londres sería una buena opción porque allí reside parte de su familia.
Rodríguez dejó claro que, aunque se fuera, “esa camiseta me va a seguir produciendo náuseas” y que el tráfico digital alrededor de sus declaraciones seguirá creciendo porque “no pueden dejar de leerme”. Sus palabras, cargadas de molestia y sarcasmo, se convirtieron en tendencia y desataron un tsunami de reacciones en redes sociales.
La polémica abrió un debate nacional sobre si la camiseta de la Selección se ha convertido en un símbolo político más que deportivo. Para algunos, la actriz refleja el cansancio frente a la instrumentalización de los colores patrios; para otros, su rechazo es exagerado y atenta contra un símbolo que pertenece a todos los colombianos. Lo cierto es que su confesión ha puesto sobre la mesa un tema incómodo y ha dividido opiniones en todo el país.
