En zona rural de Tibú, Norte de Santander, un adolescente permanece retenido desde el pasado 7 de abril, cuando hombres armados instalaron un control ilegal en la vía hacia el corregimiento de La Gabarra. De acuerdo con la versión de sus familiares, el joven fue obligado a descender de la motocicleta en la que viajaba y posteriormente se lo llevaron sin ofrecer explicaciones, mientras a su hermano le pidieron avisar a los padres. Desde entonces, no se ha tenido información clara sobre su paradero.
La madre del menor, junto con otros familiares, ha permanecido en la zona esperando noticias, pero lo único que han recibido son versiones que señalan que el joven estaría “bajo investigación” por parte del grupo armado. La incertidumbre se ha prolongado y la familia insiste en que no existen garantías ni fechas sobre lo que pueda ocurrir. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ha brindado acompañamiento psicosocial y difundido la imagen del adolescente, mientras la Defensoría del Pueblo mantiene seguimiento al caso.
La familia, apoyada por líderes comunitarios, ha realizado llamados públicos y plantones para exigir la liberación del estudiante, quien cursa octavo grado y es descrito como un joven tranquilo y dedicado a sus estudios. En medio de la espera, su madre recuerda que lo había llevado a Cúcuta para protegerlo de la violencia en el Catatumbo, pero un viaje de regreso terminó en esta situación. Hoy, la esperanza de volver a verlo se mantiene viva, sostenida por la voz de sus seres queridos que claman por su regreso.
