El presidente Abelardo De la Espriella encendió el debate cultural en Colombia tras cuestionar el uso del lenguaje inclusivo durante una visita al Ministerio de Cultura el pasado 15 de octubre. En su discurso, habló de una “contrarrevolución cultural” con la que, según dijo, busca recuperar valores tradicionales y fortalecer la identidad nacional.
El mandatario anunció que las entidades de la rama ejecutiva no participarán en actividades que promuevan lo que él denomina “wokismo”, corriente que asocia directamente con expresiones como “todes”, “amigues” o “elles”. También advirtió que los funcionarios de su Gobierno deben compartir los principios de esa orientación política, dejando claro que su postura será parte de la línea oficial.
Aunque el mensaje fue interpretado como un rechazo al lenguaje inclusivo, el discurso oficial no establece una prohibición específica ni contempla sanciones por el uso de esas palabras. El alcance del anuncio se limita a la participación institucional en actividades relacionadas con esa corriente, lo que abre un nuevo capítulo en la discusión sobre identidad, cultura y política en el país.
