Las comunidades indígenas del Cauca le pusieron fecha al pulso con el presidente Abelardo De La Espriella: tiene un mes para reunirse cara a cara con sus autoridades en El Pital, municipio de Caldono, o la Minga podría reactivarse con nuevas movilizaciones hacia Bogotá. La advertencia fue hecha al término de la cumbre indígena realizada en el norte del Cauca, donde cuatro organizaciones acordaron exigir un diálogo directo con el Gobierno Nacional, sin intermediarios. La decisión fue anunciada el 14 de octubre y marca un nuevo capítulo en la tensión entre el movimiento indígena y la Casa de Nariño.
Los líderes indígenas aseguraron que esperan al mandatario en sus territorios y que, durante ese mes, las comunidades estarán pendientes de los preparativos para el encuentro. Incluso hablaron de llegar a El Pital a lomo de caballo, en bicicleta o por los medios que sean necesarios para esperar al jefe de Estado. Sin embargo, aclararon que su llamado busca abrir una ruta de diálogo y no constituye, según ellos, una amenaza ni una presión indebida. Si no hay respuesta, la movilización seguirá sobre la mesa.
Entre sus principales reclamos están el rechazo al decreto que modifica las reglas de actuación estatal frente a la protesta social, las preocupaciones por una propuesta de registro de las guardias indígenas y los cambios anunciados en materia de consulta previa. Mientras las organizaciones insisten en que no aceptarán las medidas cuestionadas y advierten que la movilización continúa vigente, De La Espriella ha sostenido que su Gobierno está dispuesto a dialogar, pero que no negociará bajo presión ni mediante bloqueos.
