En la Plaza de Bolívar, en Bogotá, se vivió un momento cargado de simbolismo durante la jornada de la Oración por Colombia. El presidente Abelardo De La Espriella y la primera dama, Ana Lucía Pineda, coronaron una estatua de la Virgen de Fátima, gesto que fue recibido con aplausos y muestras de fe por los asistentes. La ceremonia se realizó en medio de un ambiente de recogimiento tras el reciente terremoto que golpeó al país.
El acto buscó transmitir un mensaje de unidad y esperanza en un contexto de dolor nacional. La coronación de la Virgen se convirtió en el punto central de la jornada, en la que miles de personas se reunieron para elevar plegarias por las víctimas y pedir fortaleza para los sobrevivientes y sus familias. La presencia de la primera dama y del mandatario reforzó el carácter solemne de la ceremonia, que mezcló tradición religiosa con un llamado a la solidaridad.
Más allá del protocolo, la imagen de la pareja presidencial colocando la corona sobre la estatua se viralizó en redes sociales, donde fue interpretada como un símbolo de resiliencia colectiva. En medio de la tragedia, el gesto recordó que la fe y la unión pueden convertirse en motores para enfrentar la adversidad y reconstruir el país.
