El vicepresidente José Manuel Restrepo llegó el pasado sábado a Barranquilla en un vuelo comercial para participar en el Consejo de Ministros que sesiona en la capital del Atlántico. Sin primera clase ni avión oficial, compartió el trayecto con ciudadanos comunes, quienes lo saludaron con espontaneidad e incluso aprovecharon para tomarse fotografías con él. La escena reflejó un gesto de cercanía que Restrepo busca proyectar en su manera de ejercer la Vicepresidencia.
Durante el viaje, varios pasajeros se acercaron para expresarle afecto, incluidos niños que lo saludaron con un sencillo “Hola, Vice”. Ese contacto directo, sin protocolos ni privilegios, se convirtió en una imagen que refuerza el mensaje de austeridad y sencillez que el actual gobierno ha querido transmitir. Restrepo ha insistido en que su estilo político se basa en reducir la distancia entre el poder y la ciudadanía.
El episodio también marca un contraste con la administración anterior, en la que hubo cuestionamientos por el uso frecuente de aeronaves oficiales. En su caso, Restrepo apuesta por convertir la austeridad y el contacto directo en parte de su identidad política, buscando conectar con quienes respaldan la denominada Patria Milagro y esperan que la eliminación de privilegios desde el Estado se refleje en la vida cotidiana de sus dirigentes.
