El fundador de la captadora ilegal DMG, David Murcia Guzmán, regresó el pasado sábado 29 de agosto a una prisión de máxima seguridad, luego de permanecer varios años recluido en La Picota, en Bogotá. El traslado se produjo hacia el establecimiento de Palogordo, en Girón (Santander), bajo estrictas medidas de seguridad y acompañado por un equipo médico y psicológico que definirá su ubicación dentro del penal.
Murcia Guzmán, condenado a 30 años de prisión por captación masiva y lavado de activos, ya había pasado parte de su condena en la cárcel de la Tramacúa, en Valledupar, conocida por sus duras condiciones. En octubre de 2025, el empresario solicitó al entonces presidente Gustavo Petro un “indulto humanitario”, alegando que llevaba 17 años privado de la libertad y que había cumplido más de tres quintas partes de su pena, además de realizar actividades de estudio y trabajo. Sin embargo, esa petición no prosperó.
En meses recientes, su defensa también pidió el reconocimiento de la sentencia extranjera dictada en Estados Unidos y la extinción de la pena en Colombia, solicitud que fue radicada ante un juzgado de ejecución de penas en Bogotá. Mientras avanza la revisión de esos recursos, el traslado a Palogordo marca un nuevo capítulo en el proceso judicial de quien fuera considerado el cerebro de DMG, una de las captadoras ilegales más recordadas en el país.
