Durante una cena con legisladores republicanos en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo declaraciones directas sobre Venezuela y su relación con Nicolás Maduro. Trump aseguró que el país norteamericano “se tomó” Venezuela y que los recursos petroleros extraídos desde entonces habrían cubierto varias veces el costo de la operación militar. Además, anticipó que Maduro y su esposa, Cilia Flores, podrían enfrentar nuevos cargos judiciales en Estados Unidos.
El mandatario vinculó estas afirmaciones con la participación de compañías como ExxonMobil y Chevron en la reconstrucción de la infraestructura petrolera venezolana, destacando inversiones millonarias y el envío de barriles de crudo hacia Houston y Luisiana. También mencionó al grupo conocido como Tren de Aragua, señalando que su llegada a territorio estadounidense estaría relacionada con la liberación de presos en Venezuela.
Las declaraciones de Trump se produjeron el mismo día en que la defensa de Maduro presentó una moción ante un juez federal para desestimar los cargos en su contra, alegando inmunidad soberana como jefe de Estado. La fiscalía deberá responder antes del 2 de octubre y la audiencia quedó fijada para el 17 de noviembre, en un proceso que mantiene la atención internacional sobre las tensiones políticas y judiciales entre Washington y Caracas.
