En Cartagena, la Torre del Reloj se convirtió en escenario de un encuentro cargado de fe y esperanza. Jóvenes cristianos se reunieron en una jornada de oración y adoración por Colombia, tras el terremoto que golpeó al país en días pasados. Con cantos y plegarias, elevaron su voz por las familias damnificadas y por quienes enfrentan la pérdida de sus seres queridos.
El ambiente estuvo marcado por la solidaridad. Los asistentes, con velas y manos levantadas, pidieron fortaleza para las comunidades afectadas y expresaron su deseo de que la nación encuentre consuelo en medio de la emergencia. La jornada fue también un símbolo de unión, reflejando cómo la ciudadanía se moviliza desde distintos rincones para acompañar a quienes más lo necesitan.
Más allá de la tragedia, lo vivido en Cartagena mostró que Colombia late como un solo corazón. La imagen de jóvenes reunidos en oración, abrazando la esperanza y la fe, se convirtió en un mensaje poderoso: en los momentos más difíciles, el país se une, se sostiene y se levanta con la fuerza de su gente.
