Con sonrisas, canciones y hasta algunos pasos de baile, niños afectados por el terremoto en el Chocó agradecieron las ayudas que llegaron desde Bucaramanga. Sus rostros reflejaron la alegría de recibir alimentos y donaciones después de que sus familias perdieran sus viviendas y enfrentaran días difíciles tras la emergencia.
La solidaridad fue posible gracias a la unión de ciudadanos, empresas y organizaciones que recolectaron y enviaron las ayudas hasta el departamento. Cada donación recorrió cientos de kilómetros con un mismo propósito: acompañar a las familias damnificadas y hacerles sentir que, pese a la distancia, no están solas.
Para estos pequeños, el gesto significó mucho más que recibir una ayuda material. Con sus sonrisas, cantos y bailes quisieron decir “gracias” a todos los colombianos que los tuvieron en cuenta en medio de la tragedia. Una muestra de que, cuando la solidaridad se une, puede llevar esperanza incluso a los lugares más golpeados por una emergencia.
