Tomás Uribe, hijo del expresidente, Álvaro Uribe, utilizó su cuenta en la red social X para expresar preocupación por el aumento en la producción de cocaína en Colombia. En su mensaje, señaló que fiscales y jueces de ambos países deberían trabajar de manera conjunta para fortalecer los mecanismos de extradición y combatir estructuras que, según él, favorecen el narcotráfico. La propuesta se enmarca en un discurso crítico hacia sectores políticos, aunque no constituye una iniciativa oficial de gobierno ni una medida institucional.
Las declaraciones fueron interpretadas por analistas como un intento de posicionarse en el debate público y de llamar la atención sobre la necesidad de cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, también generaron controversia por la mención directa a figuras políticas en ejercicio. En este sentido, expertos subrayan que se trata de opiniones personales y no de decisiones oficiales, por lo que deben ser entendidas en el marco del debate democrático y la libertad de expresión.
El planteamiento de Tomás Uribe refleja la preocupación existente en Colombia por el impacto del narcotráfico en la institucionalidad y la seguridad. Aunque sus palabras no implican acciones concretas de los gobiernos involucrados, sí ponen de relieve la relevancia de la cooperación internacional en la lucha contra este fenómeno.
