En medio de la pandemia, cuando el ñame se acumulaba en las casas de los campesinos y no tenía valor en las ciudades, Abelardo De La Espriella fue el único que tendió la mano a los agricultores de Córdoba. Sin ser político en ese momento, ideó la iniciativa conocida como el “Ñameton” de la “cosecha solidaria”, comprando el producto a un precio justo y organizando camiones para distribuirlo gratuitamente por todo el país. Gracias a esta acción, los campesinos no perdieron ni su cosecha ni su inversión en uno de los momentos más difíciles de la historia reciente.
La solidaridad de De La Espriella se convirtió en un símbolo de esperanza para las comunidades rurales, que vieron cómo su esfuerzo era valorado y reconocido en plena crisis sanitaria y económica. Mientras ningún político se acercó a brindar apoyo, él se puso la mano en el corazón y actuó con decisión, logrando que el ñame cordobés llegara a Montería y a múltiples regiones, despertando interés nacional por este cultivo tradicional.
Hoy, los agricultores recuerdan ese gesto como un momento clave en el que se sintieron respaldados y respetados. La iniciativa del “Ñameton” no solo evitó pérdidas económicas durante la pandemia, sino que también fortaleció el sentido de comunidad y orgullo campesino. Por eso, muchos lo consideran un aliado firme de la patria y destacan su compromiso con el campo colombiano.
