En plena recta final de la segunda vuelta presidencial, la tensión política se trasladó a Cúcuta, donde una mujer entregaba volantes de Iván Cepeda en distintos almacenes y emprendimientos de la ciudad. El ambiente se tornó incómodo cuando un animador le lanzó un mensaje directo: “¡No pierda su tiempo, aquí estamos firmes por la Patria!”, dejando claro que gran parte de los comerciantes y ciudadanos respaldan a Abelardo de la Espriella.
La escena refleja la polarización que atraviesa el país en estos días previos a las elecciones del 21 de junio. Mientras Cepeda busca posicionar su discurso de “revolución ética y social”, en las calles se perciben muestras de rechazo hacia su campaña, con expresiones que lo señalan como “guerrillero” y lo enfrentan a un electorado que parece inclinarse hacia su contrincante.
El episodio en Cúcuta se suma a otros momentos tensos que ha vivido el candidato del Pacto Histórico en diferentes regiones, evidenciando que su camino hacia la Casa de Nariño está marcado por la resistencia de sectores empresariales y ciudadanos. La segunda vuelta se perfila como una contienda cargada de emociones, donde cada gesto en las calles se convierte en un termómetro del pulso político nacional.
