Un joven decidió borrar un mural del candidato Iván Cepeda, argumentando que no cumplía con la normativa establecida para la publicidad política en espacio público. Los murales, ubicados en diferentes puntos de la ciudad, hacían parte de la difusión visual de su campaña y fueron eliminados en medio de la polémica sobre el uso de estos espacios.
El hecho generó debate entre ciudadanos y en redes sociales, donde algunos respaldaron la acción al considerar que se trataba de propaganda irregular, mientras otros señalaron que podría interpretarse como un acto de censura. La discusión se centra en la delgada línea entre la libertad de expresión y el cumplimiento de las normas electorales que regulan la publicidad en lugares públicos.
Hasta el momento no se conocen pronunciamientos oficiales adicionales sobre el caso, por lo que todo se mantiene en el terreno de la presunción. Lo cierto es que el episodio ha puesto sobre la mesa la necesidad de mayor claridad en las reglas de campaña y ha abierto un nuevo capítulo en el debate sobre cómo se deben manejar los espacios públicos durante las contiendas políticas.
