El anuncio del presidente Abelardo De La Espriella sobre la creación de un protocolo nacional para definir cuándo las autoridades pueden ingresar a los campus universitarios en medio de disturbios abrió un nuevo frente de debate político. La medida busca diferenciar entre protesta legítima y hechos de violencia que alteren el orden público, según explicó el mandatario en su más reciente alocución.
La propuesta fue rechazada por el expresidente Gustavo Petro y el senador Iván Cepeda, quienes cuestionaron la intervención estatal en espacios universitarios. En respuesta, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, aseguró en El Debate de Semana que detrás de esa oposición está el temor a que se desmantelen estructuras ilegales que, según él, se han fortalecido durante décadas en algunos centros educativos. Gutiérrez sostuvo que esas dinámicas han servido para reclutar jóvenes y generar violencia en las ciudades.
El mandatario local también afirmó que es momento de dejar de dar relevancia a Petro, a quien responsabilizó de haber respaldado durante su gobierno a grupos criminales que se tomaron universidades públicas. Para Gutiérrez, el protocolo anunciado por De La Espriella marca un límite frente a lo que considera un uso indebido de la autonomía universitaria y un paso necesario para evitar que los campus se conviertan en zonas de distensión dentro de las ciudades.
