El presidente Abelardo De La Espriella aprovechó su encuentro con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para poner sobre la mesa una petición que, según dijo, tiene un significado especial para él: la reapertura del consulado estadounidense en Barranquilla. “Es un tema que a mí me toca el corazón”, expresó el mandatario al solicitarle directamente al funcionario norteamericano estudiar nuevamente la presencia consular en la capital del Atlántico, una oficina que permanece cerrada desde hace más de 30 años.
La reapertura de un consulado en Barranquilla tendría un impacto que iría más allá de lo diplomático. Una sede de este tipo permitiría acercar servicios consulares de Estados Unidos a los ciudadanos de Barranquilla y de buena parte de la región Caribe, facilitando trámites y atención que actualmente requieren desplazamientos a otras ciudades. Además, podría convertirse en un punto de impulso para los intercambios comerciales, la inversión, el turismo y los vínculos entre empresarios, estudiantes y ciudadanos de ambos países, en un momento en que Colombia y Estados Unidos buscan profundizar su relación económica y de seguridad.
La petición se da en medio del relanzamiento de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, luego de la reunión de De La Espriella y Rubio en Barranquilla, donde también se anunciaron acuerdos de cooperación en seguridad, energía y minerales críticos. La iniciativa del consulado se suma así a una agenda con la que el Gobierno busca posicionar a Barranquilla como un punto estratégico para la relación bilateral y, al mismo tiempo, acercar los servicios y oportunidades de cooperación estadounidense a millones de habitantes de la Costa Caribe.
