Cuando el reloj marcó las 12:00 de la noche del 7 de agosto, Gustavo Petro dejó atrás cuatro años de gobierno que dividieron al país entre amores y odios. Sin discursos ni despedidas, simplemente con el paso de los minutos, terminó el mandato del primer presidente de izquierda en la Casa de Nariño, cerrando un capítulo cargado de promesas de cambio, críticas feroces y debates interminables.
En las calles y en las redes sociales, la despedida se vivió entre nostalgia y alivio. Para sus seguidores, Petro representó una nueva manera de entender el poder; para sus detractores, dejó cuentas pendientes y frustraciones acumuladas. El país, como quien pasa la página de un libro, se prepara para un nuevo capítulo político con la llegada de Abelardo De La Espriella.
A las 3:00 de la tarde en Cali, De La Espriella asumirá oficialmente la Presidencia, marcando el regreso de la derecha al poder. Desde ese instante comenzará un nuevo conteo de cuatro años, con una nación expectante frente a las decisiones que definirán su rumbo hasta 2030. Entre promesas, retos y tensiones, Colombia despide a Petro y abre la puerta a un futuro que promete ser igual de intenso, pero con un giro político radical.
