Lo que hace casi dos décadas fue una fotografía para un calendario benéfico, hoy se ha convertido en una de las historias más sorprendentes del fútbol mundial. En 2007, un joven Lionel Messi, de apenas 20 años y aún lejos de conquistar el mundo con Argentina, participó en una sesión fotográfica solidaria en la que sostenía y bañaba a un bebé de seis meses: Lamine Yamal. En ese momento, nadie imaginó que ambos escribirían páginas doradas en la historia del deporte.
La imagen permaneció prácticamente en el olvido hasta que fue redescubierta años después, despertando la curiosidad de los aficionados. En la fotografía, Messi aparece sosteniendo al pequeño Lamine dentro de una bañera, mientras un patito de goma completa una escena que con el paso del tiempo adquirió un significado extraordinario. Aquel bebé crecería para convertirse en una de las mayores promesas del fútbol mundial, mientras el argentino se consolidaría como uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.
Ahora, el destino vuelve a reunirlos en el escenario más importante. Este domingo, Lionel Messi y Lamine Yamal compartirán por primera vez un terreno de juego en una final del Mundial, representando a Argentina y España, respectivamente. Lo que comenzó como una tierna imagen de infancia se transformó en una historia que parece escrita por el fútbol: dos generaciones, un mismo deporte y un encuentro que quedará para siempre en la memoria de los aficionados.
