El presidente electo Abelardo De La Espriella anunció que gobernará alejado de la Casa de Nariño, con sede principal en Barranquilla y presencia constante en las regiones del país. La decisión busca marcar un cambio frente al centralismo histórico, llevando el poder ejecutivo a los territorios y trabajando de manera directa con alcaldes y gobernadores. Según su equipo, la intención es que las prioridades nacionales se atiendan desde donde ocurren los problemas, y no únicamente desde una oficina en Bogotá.
Durante la campaña, De La Espriella insistió en la importancia de la descentralización y ya ha comenzado a reunirse con mandatarios locales. En días recientes sostuvo un encuentro con el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, en el que abordaron temas de seguridad e infraestructura. Con este tipo de agendas, el presidente electo busca enviar un mensaje de cercanía y cooperación con las regiones, diferenciándose de la relación distante que, según él, caracterizó al gobierno anterior.
Entre las propuestas que acompañan esta visión está la transformación del Departamento Nacional de Planeación en una entidad con presencia activa en los territorios, lo que permitiría mayor control sobre proyectos y reducir prácticas cuestionadas en la aprobación de recursos. Aunque aún no se ha definido el lugar exacto de su despacho en Barranquilla, De La Espriella ha reiterado que su propósito es ser un presidente presente en las regiones, recorriendo municipios y trabajando de la mano con las comunidades, lejos de la burocracia de la capital.
