El presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue recibido en audiencia oficial por el papa León XIV en el Palacio Apostólico del Vaticano. El encuentro, acompañado por el Cardenal Pietro Parolin y otros altos funcionarios de la Santa Sede, se centró en la situación sociopolítica de Colombia y América Latina, con especial atención a los efectos de los conflictos internos, el crimen organizado transnacional y el cambio climático.
Según el comunicado oficial del Vaticano, las conversaciones fueron cordiales y se destacó la “colaboración positiva y constante” entre la Iglesia y el Estado colombiano en favor de la paz, la reconciliación y la unidad nacional. Petro, en medio de la tensión política que vive el país, buscó respaldo espiritual y diplomático para sus propuestas de transformación social y para enfrentar los desafíos que amenazan la estabilidad regional.
El encuentro no pasó desapercibido: mientras algunos sectores interpretan la audiencia como un intento de Petro de blindarse con apoyo moral frente a sus críticos, otros lo ven como una jugada política para legitimar su liderazgo internacional. Lo cierto es que el presidente colombiano puso sobre la mesa los temas más candentes, conflictos, crimen y clima ante el máximo líder de la Iglesia católica, en un gesto que mezcla fe, diplomacia y estrategia política.
