El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, denunció que una misión del Cuerpo Oficial de Bomberos de Medellín permaneció durante cuatro horas en un aeropuerto de Venezuela sin autorización para ingresar al país, pese a que había viajado para apoyar las labores de búsqueda y rescate tras el terremoto. La situación ha generado indignación, pues mientras las víctimas esperan auxilio, los rescatistas son retenidos por decisiones políticas.
“El pueblo venezolano necesita atención en la búsqueda de personas con y sin vida por el terrible terremoto y las autoridades de Venezuela no los dejan ingresar”, escribió el mandatario en sus redes sociales. Además, cuestionó que el Gobierno colombiano sostenga que la ayuda debe coordinarse previamente con las autoridades venezolanas, en un contexto donde cada minuto puede significar salvar una vida.
Con un tono contundente, Gutiérrez afirmó: “No es una fiesta que necesite invitación. Se trata de una tragedia, de una emergencia. Se trata de la vida de la gente”. Sus palabras reflejan la frustración ante la negativa de los gobiernos de Venezuela y Colombia, que en medio de la catástrofe parecen más preocupados por protocolos burocráticos que por la urgencia humanitaria.
