En Cartagena, durante el evento político de Abelardo De La Espriella, las expresiones de respaldo se mezclaron con un fuerte componente religioso. Cientos de asistentes con la camiseta de la selección Colombia se congregaron para apoyarlo, y entre ellos destacó la intervención de un pastor que lo calificó como un “enviado de Dios”, comparándolo con un “Ciro escogido” para cumplir una promesa divina de levantar al país. Según sus palabras, “Dios se acordó de Colombia y por eso envió a este hombre”, resaltando que, aunque tiene errores, sabrá sacar adelante a la nación.
El ambiente estuvo marcado por un fervor que trascendió lo político, con seguidores que lo ven como una figura destinada a ocupar la presidencia. En este contexto, las declaraciones del pastor Miguel Arrázola cobraron fuerza, pues afirmó que “parece que no se equivoca cuando dice que Abelardo De La Espriella es enviado por Dios”. Este tipo de discursos refuerzan la narrativa de que De La Espriella es “el hombre que se montará en la presidencia”, mostrando cómo la fe y la política se entrelazan en sectores de la sociedad colombiana, generando expectativas cargadas de simbolismo y emoción.
