En Montería, el presidente Gustavo Petro volvió a encender la chispa de la controversia con un discurso que mezcló promesas incumplidas, ataques políticos y advertencias de movilización. Ante miles de cordobeses reunidos en el Parque María Varilla, Petro aseguró que, si la oposición gana, regresará a las calles para “arriesgarse por su pueblo” en defensa de la justicia social y la democracia, un mensaje que muchos interpretaron como un llamado a la confrontación.
La visita presidencial paralizó la capital cordobesa con cierres viales que desataron la molestia ciudadana. Comerciantes y conductores denunciaron que Montería quedó “secuestrada” por la logística del evento, mientras las autoridades locales criticaron la exclusión de varios alcaldes del Consejo de Ministros, quienes esperaron horas sin ser escuchados. Las imágenes de mandatarios sentados en el suelo se viralizaron como símbolo del desencuentro entre el Gobierno nacional y las comunidades.
Más allá de la puesta en escena, Petro reconoció que no cumplió con la entrega de tierras prometida y no ofreció soluciones a los damnificados por las inundaciones recientes. Sus palabras, cargadas de ataques contra figuras nacionales e internacionales, dejaron a los cordobeses con más dudas que certezas sobre el futuro de la región y el rumbo de su gobierno.
