Tras conocerse los resultados de la primera vuelta presidencial, el candidato Iván Cepeda salió a dar declaraciones en medios de comunicación. Visiblemente inconforme, cuestionó el uso de la camiseta de la Selección Colombia por parte de simpatizantes de su contrincante, Abelardo De La Espriella, durante la jornada electoral del domingo. Según Cepeda, este gesto buscaba apropiarse de un símbolo nacional con fines políticos, lo que calificó como un “robo” de la identidad futbolística del país.
En sus declaraciones, Cepeda afirmó que De La Espriella “está acostumbrado a robarse las cosas, ahora se robó la camiseta de la Selección Colombia”. El comentario se produjo luego de que miles de ciudadanos acudieran a las urnas vistiendo la camiseta amarilla, un hecho que generó debate sobre la legitimidad de utilizar símbolos deportivos en un contexto político. Para Cepeda, esta práctica confunde el fervor nacional con la propaganda electoral, y constituye una estrategia cuestionable dentro de la campaña.
La polémica refleja la tensión entre los candidatos y la sensibilidad que despierta el uso de símbolos patrios en escenarios políticos. Mientras la campaña de De La Espriella defiende la camiseta como una expresión de orgullo nacional, Cepeda insiste en que se trata de una manipulación emocional dirigida a los votantes. El episodio deja en evidencia cómo elementos culturales y deportivos pueden convertirse en armas simbólicas dentro de la contienda presidencial.
