En el municipio de Guadalupe, Santander, una manifestación con banderas del Pacto Histórico y camisetas alusivas a Iván Cepeda y Aída Quilcué se convirtió en escenario de tensión cuando una ciudadana se enfrentó directamente a los asistentes. Con su teléfono en mano, la mujer expresó con firmeza que en Guadalupe “no quieren guerrilleros” y acusó a los líderes políticos de entregar el país a la guerrilla.
La señora, descrita por testigos como valiente y decidida, recordó el dolor de las familias que han sufrido el secuestro y la violencia, señalando que muchos hijos nunca volvieron a ver a sus padres. Sus palabras resonaron con fuerza entre los presentes y rápidamente se viralizaron en redes sociales, donde fue destacada como ejemplo de la actitud “berraca” de las santandereanas.
El episodio refleja la polarización política que vive Colombia en torno a la paz total y la relación del gobierno con sectores de izquierda. Mientras algunos consideran estas manifestaciones como legítimas expresiones democráticas, otros las interpretan como una amenaza de influencia guerrillera en las regiones. Lo ocurrido en Guadalupe se suma a una serie de tensiones que marcan el debate nacional sobre seguridad, soberanía y memoria histórica.
