La participación de la senadora Isabel Cristina Zuleta en la Marcha de la Marihuana en Medellín volvió a encender el debate sobre el papel del Estado frente al consumo y la regulación de esta sustancia. Durante su intervención, la congresista del Pacto Histórico defendió el libre desarrollo de la personalidad y rechazó la criminalización de los consumidores, argumentando que regular y reconocer derechos es el camino hacia la paz en las ciudades.
Zuleta fue más allá al vincular la eventual regulación de la marihuana con la generación de empleo y el impulso de las economías populares. En su discurso, hizo un llamado a respaldar el proceso de “paz urbana”, una de las apuestas del Gobierno nacional, asegurando que la ilegalidad solo alimenta la violencia y perpetúa la guerra.
Sin embargo, sus declaraciones no pasaron desapercibidas en una ciudad marcada por décadas de narcotráfico y economías ilegales. Mientras algunos sectores celebran su postura como un avance en derechos y libertades, otros cuestionan si la marihuana puede convertirse en una herramienta de desarrollo económico sin abrir la puerta a nuevas problemáticas sociales.
