El contratista Emilio Tapia, conocido como el “zar” de la contratación y condenado por hechos de corrupción, volvió a ser centro de la polémica tras aparecer en la exclusiva parranda Old Parr durante el Festival Vallenato en Valledupar. Su presencia, rodeado de políticos, empresarios y periodistas, desató una ola de críticas en redes sociales, donde se cuestionó que fuera recibido “como si nada hubiera pasado”.
Ante el escándalo, Tapia emitió un comunicado en el que defendió su derecho a la vida privada y a la reintegración social. “Como cualquier ciudadano, tengo derecho a desarrollar mi vida personal y familiar en condiciones de dignidad, tranquilidad y libertad”, aseguró, rechazando que su participación en espacios recreativos sea interpretada como una afrenta a la sociedad. También recalcó que ha cumplido con las obligaciones impuestas por la justicia y que seguirá colaborando con las autoridades.
El contratista advirtió que las reacciones en su contra han derivado en hostilidad y afectaciones hacia su núcleo familiar, lo cual considera injusto. “El derecho penal no puede convertirse en una persecución perpetua ni en estigmatización indefinida”, puntualizó. Con este pronunciamiento, Tapia busca frenar la controversia que lo volvió a poner en el centro del debate público, justo en medio de uno de los eventos culturales más importantes del país.
