Un fallo judicial sacudió recientemente a la Secretaría de Movilidad de Villavicencio. El agente de tránsito Jarmac Valencia Cuéllar fue declarado culpable de cohecho propio por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito, tras comprobarse que solicitaba y recibía dinero a cambio de omitir procedimientos legales durante operativos viales. La condena impuesta asciende a 80 meses de prisión, junto con una multa superior a los 130 millones de pesos y la inhabilidad para ejercer cargos públicos durante el mismo tiempo.
La decisión judicial fue clara: Valencia Cuéllar deberá cumplir la pena en un centro penitenciario, sin acceso a beneficios como prisión domiciliaria o suspensión de la condena. El caso se originó por múltiples denuncias ciudadanas que alertaban sobre presuntos abusos en los controles de tránsito, lo que permitió a las autoridades recopilar pruebas suficientes para llevarlo ante la justicia.
Aunque la defensa aún puede apelar, el fallo envía un mensaje contundente contra la corrupción en las instituciones públicas. En las calles de Villavicencio, la gente comenta que este caso marca un precedente y recuerda que el uniforme no es para sacar ventaja, sino para servir.
