En un vuelo comercial que salió de Bogotá y aterrizó en Montería, Córdoba, la senadora Paloma Valencia fue increpada por una pasajera que la acusó de oponerse a la reforma pensional impulsada por el Gobierno. La ciudadana, visiblemente molesta, le reclamó por qué se niega a que los más pobres accedan a un salario vital de $230.000, asegurando que la congresista solo protege los intereses de los más poderosos del país.
El enfrentamiento se tornó tenso cuando la mujer le espetó que “nadie le está robando” y que su postura política no defiende a los sectores vulnerables, sino a quienes concentran la riqueza. La escena, presenciada por otros pasajeros, se convirtió en un reflejo del creciente malestar social frente a la oposición a las reformas que buscan ampliar derechos en Colombia.
Valencia, respondió que su posición no es en contra de los pobres, sino en defensa de “la plata de los que ahorran”. Con esta frase, la senadora reafirmó su postura crítica frente a la reforma pensional, argumentando que el proyecto pone en riesgo los ahorros de millones de colombianos que han cotizado durante años.
