El Clan del Golfo recibió uno de los golpes más duros del año. En una operación de película en Soledad, Atlántico, comandos jungla y el GOES capturaron a Jonatan Joel Mercado Merlano, alias Corioto, máximo cabecilla de la subestructura “Carlos Daniel Fulaye Vargas”.
Corioto no era cualquier objetivo: llevaba más de 15 años escalando en el grupo armado, controlaba zonas estratégicas en Barranquilla, Soledad, Malambo, Galapa y Puerto Colombia, y era señalado como el cerebro del plan pistola que acabó con la vida del subintendente Ronald Montañez en abril. Bajo su mando tenía a más de 270 hombres encargados de extorsiones, homicidios y rutas de narcotráfico en el Atlántico.
El operativo dejó además la captura de alias César (segundo al mando), alias Chiquito Cuello y un hecho que sacude al país: la detención de Jorge Luis Santiago Charris, alias El del CTI, un agente que pertenecía al esquema de seguridad de la fiscal del caso Nicolás Petro y que, según la investigación, servía como enlace interno para el envío de droga hacia Centroamérica.
Las autoridades vinculan a esta redada al menos 17 homicidios cometidos entre 2024 y 2025, alianzas con bandas locales como Los Pepes y el manejo de rutas de narcotráfico en el puerto de Barranquilla. En los allanamientos se incautaron armas, 31 cartuchos, 20 celulares, un computador y documentos claves para desmantelar la estructura.
Fuentes de inteligencia confirmaron que se vienen más capturas y que esta operación es solo el comienzo de una ofensiva para barrer al Clan del Golfo del Atlántico. La caída de Corioto deja a la organización sin su principal ficha en la región y podría desatar una guerra interna por el control de las rentas criminales.
