La detención del activista colombiano Beto Coral en Estados Unidos desató un huracán político que ahora salpica a figuras inesperadas. El senador republicano Bernie Moreno lanzó un mensaje directo contra Coral, cuestionando su permanencia en el país y sugiriendo su regreso a Colombia. Pero el episodio no quedó ahí: Juan José Lafaurie, hijo de la exsenadora María Fernanda Cabal, aprovechó la controversia para disparar contra Margarita Rosa de Francisco, a quien calificó como “comunista recalcitrante” que defiende el socialismo desde las comodidades del capitalismo estadounidense.
El comentario de Lafaurie encendió las redes sociales y trasladó el debate más allá del caso Coral. La actriz y columnista, reconocida por su cercanía al proyecto político de Gustavo Petro, fue señalada como “la contradicción hecha persona”, en una crítica que refleja el choque ideológico entre sectores de derecha e izquierda. Mientras Petro denunció la detención de Coral como una “persecución política”, voces opositoras celebraron la medida y aprovecharon para cuestionar a quienes, como Margarita Rosa, defienden posturas progresistas desde el extranjero.
La polémica confirma que el caso Coral dejó de ser un asunto migratorio para convertirse en un campo de batalla político que involucra a Washington, Bogotá y figuras públicas de alto perfil. En cuestión de horas, el arresto del activista conectó a un senador estadounidense, al Gobierno Petro, a la oposición uribista y ahora a una de las actrices más influyentes del país. Por el momento, Margarita Rosa de Francisco guarda silencio, pero su nombre ya quedó atrapado en el ojo del huracán mediático.
