El candidato presidencial Abelardo De La Espriella volvió a encender el debate político al señalar públicamente a varios dirigentes colombianos que, según él, estarían vinculados a la compra de votos en favor de Iván Cepeda. A través de sus redes sociales, mencionó nombres de congresistas y exfuncionarios, y aseguró que estas prácticas se concentran en regiones como Magdalena, Córdoba, Atlántico y Antioquia.
De La Espriella también destacó el respaldo de autoridades estadounidenses, al mencionar al subsecretario Christopher Landau, conocido como el “Quitavisas”, quien advirtió que la compra de votos podría derivar en sanciones como la suspensión de visas. En paralelo, citó declaraciones del senador Marco Rubio sobre el compromiso de Washington con la protección de la democracia en Colombia, lo que le sirvió de marco para insistir en que sus denuncias buscan frenar lo que describe como un “torcimiento de la democracia”.
Aunque las acusaciones se mantienen en el terreno de la presunción y aún no han sido verificadas por instancias judiciales, el señalamiento ha generado ruido en la campaña presidencial y en las regiones mencionadas. En medio de un clima político cada vez más polarizado, las advertencias de De la Espriella reflejan la tensión que rodea las elecciones de 2026 y la necesidad de que las instituciones garanticen transparencia y confianza en el proceso. Al final, lo que está en juego no es solo una contienda electoral, sino la credibilidad de la democracia frente a la ciudadanía.
