La derrota del Al Nassr en la final internacional dejó una imagen que rápidamente se volvió viral: Cristiano Ronaldo, visiblemente molesto, decidió marcharse directamente a los vestuarios sin esperar la ceremonia de premiación. El portugués no recogió la medalla de segundo lugar y evitó presenciar la celebración del equipo rival.
El gesto fue interpretado por muchos como una muestra de frustración y falta de aceptación ante la derrota. Mientras otros jugadores permanecieron en el campo para recibir el reconocimiento, Ronaldo optó por retirarse, dejando claro que no estaba dispuesto a conformarse con el subcampeonato.
La escena contrasta con la actitud de Lionel Messi meses atrás, cuando tras perder una final con el Inter Miami se quedó en la cancha con su medalla de plata y observó la premiación de los rivales. En el caso de Cristiano, su salida inmediata del estadio alimentó el debate sobre su carácter competitivo y la dificultad que tiene para aceptar quedar en segundo lugar.
