El futbolista Jhon Jader Durán, de 22 años, se ha convertido en el centro de la polémica en Llanogrande, Rionegro, tras protagonizar escandalosas fiestas que han perturbado la tranquilidad de esta exclusiva zona del Oriente antioqueño. Vecinos denuncian que desde el pasado 14 de mayo, cuando regresó al país tras una discreta temporada en Rusia y quedar fuera de la convocatoria para el Mundial, no ha dejado descansar a nadie.
A pesar de las múltiples intervenciones de la Policía, Durán responde con arrogancia asegurando que “está en su casa”, ignorando las quejas y el derecho al descanso de quienes habitan la parcelación. Los residentes, cansados de noches de insomnio y estrés, exigen que se aplique de manera estricta el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana para frenar los excesos del jugador.
El caso ha generado indignación en redes sociales y en la opinión pública, pues se cuestiona la falta de respeto del futbolista hacia la comunidad y el impacto negativo de su comportamiento en la imagen del deporte colombiano. La presión de los vecinos podría derivar en sanciones legales y administrativas, mientras la “pesadilla de Llanogrande” sigue siendo tema de conversación nacional.
