La imagen de varios alcaldes de Córdoba sentados en el piso, esperando durante horas para poder hablar con el presidente Gustavo Petro, se volvió viral y encendió el debate sobre el trato a las autoridades locales. Los mandatarios municipales buscaban exponer la crítica situación de sus comunidades tras las inundaciones, pero terminaron excluidos del consejo de ministros extraordinario en Montería, convocado para atender la emergencia.
Lejos de suavizar la tensión, Petro respondió con dureza. “No estamos en un foro ni en una fiesta”, dijo, al justificar que estas reuniones tienen reglas y protocolos que no permiten la entrada de los alcaldes. Además, lanzó acusaciones contra algunos mandatarios locales, señalándolos de desviar recursos y usar las ayudas para hacer campaña electoral, lo que calificó como “sinvergüenzura”.
El episodio dejó en evidencia la fractura entre el Gobierno nacional y las administraciones municipales, que reclaman ser escuchadas en medio de una crisis que afecta a más de 150 mil personas en Córdoba. Mientras los alcaldes denuncian falta de acceso y respeto institucional, Petro insiste en que no permitirá que la emergencia se convierta en escenario de politiquería.
