En menos de un mes de gobierno, el presidente Abelardo De La Espriella ha puesto en marcha una ofensiva contra las estructuras criminales que, según el balance presentado por su administración, ya deja miles de capturas, toneladas de droga incautadas y golpes directos contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico y el terrorismo. Desde el 7 de agosto, la Fuerza Pública acumula 12.575 capturas y 38.637 kilos de narcóticos incautados, además de 1.318 armas de fuego retiradas de circulación y más de 1.089 hectáreas de coca erradicadas.
La ofensiva también se ha concentrado en golpear las finanzas y la infraestructura de los grupos criminales. En los primeros balances del Gobierno se reportó la destrucción o inhabilitación de 162 infraestructuras utilizadas para la producción de droga, junto con la incautación de miles de kilos de insumos sólidos y líquidos. Además, De La Espriella ha acelerado la cooperación judicial internacional: Presidencia informó que en apenas 16 días había firmado más de 30 extradiciones, mientras el mandatario reiteró que durante su administración no habrá refugio ni privilegios para quienes integren organizaciones criminales.
El Gobierno sostiene que estos resultados son apenas el comienzo de una política de seguridad basada en la ofensiva permanente contra el crimen organizado. De La Espriella ha dejado claro que su estrategia no contempla negociar con estructuras señaladas de asesinar, extorsionar o reclutar menores, sino perseguirlas con toda la capacidad de la Fuerza Pública. Con capturas, extradiciones, incautaciones, erradicación de cultivos y operaciones contra los principales grupos armados, el nuevo Gobierno busca mostrar desde sus primeras semanas que la seguridad es una de sus principales banderas.
